Ella era mi hambre,
mi mal beber…
Llevaba en la sangre
dejarse querer.
Ella era tó el arte,
la noche de ayer.
Ella era más antes
que el amanecer.
Ella fue mi agravio,
el mismo diablo,
pura tentación.
Ella era mala,
pero palabra
que fue la mejor.

Sólo yo tuve el honor
de pujar por sus pedazos,
de pintarle su retrato,
de tener su compasión.

Solo yo tuve el honor
de rozarme con su filo
de probar de sus peligros,
de tener su maldición.

Ella era mi ciencia,
mi número pi,
mi mala conciencia,
mi eterno desliz.
Ella fue mis ganas
y mi frustración.
Ella era la santa,
de mi devoción.
Ella fue mi savia,
ella fue mi rabia,
mi revolución.
Ella era mala,
pero palabra
que fue la mejor.

Sólo yo tuve el honor
de pujar por sus pedazos,
de pintarle su retrato,
de tener su compasión.

Solo yo tuve el honor
de rozarme con su filo
de probar de sus peligros,
de tener su maldición.

Ella fue mi savia,
ella fue mi rabia,
mi revolución.
Ella era mala,
pero palabra
que fue la mejor.